¿Qué es el Síndrome Urémico Hemolítico y cómo prevenirlo?

Tendencias - Salud y Bien Estar 19 de agosto de 2021
Hoy, 19 de agosto, se conmemora el Día Nacional de la Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) con el propósito de generar conciencia, promover acciones para la prevención de esta grave afección y difundir la importancia de un tratamiento oportuno y apropiado.
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Cómo tratar el Síndrome Urémico Hemolítico a tiempo (Foto: Pixabay)

El síndrome urémico hemolítico (SUH) se produce cuando los pequeños vasos sanguíneos de los riñones se dañan e inflaman. Este daño puede provocar la formación de coágulos en los vasos sanguíneos que obstruyen el sistema de filtración de los riñones y provocan insuficiencia renal, lo que puede ser mortal en algunos casos.

Si bien cualquier persona puede padecer síndrome urémico hemolítico, esta afección es más frecuente en los niños y su primer síntoma es la diarrea que dura varios días y que a menudo presenta sangre. La causa más común de este síndrome —particularmente en niños menores de 5 años— es la infección con ciertas cepas de la bacteria Escherichia Coli, que normalmente se encuentran en los intestinos de humanos y animales sanos.

Además de producir diarrea, algunas cepas de esta bacteria producen una toxina llamada Shiga o STEC. “Cuando una persona está infectada con una cepa de STEC, la toxina Shiga puede entrar en su torrente sanguíneo y puede causar daño en los vasos sanguíneos, lo cual puede provocar el síndrome urémico hemolítico, aunque la mayoría de las personas que están infectadas con E. coli, incluso con las cepas más peligrosas, no desarrollan síndrome urémico hemolítico”, comenta Valeria El Haj, Directora Médica Nacional de OSPEDYC.

¿Cuáles son los principales síntomas del SUH?

  • Diarrea, que a menudo es sanguinolenta.
  • Dolor, cólicos o hinchazón en el abdomen.
  • Vómitos.
  • Fiebre.
  • Efectos adversos en el organismo

Todas las formas de síndrome urémico hemolítico, sin importar la causa, dañan los vasos sanguíneos y este daño hace que los glóbulos rojos se descompongan (anemia), se formen coágulos de sangre en los vasos sanguíneos y se dañen los riñones.

Los signos y síntomas de estos cambios incluyen:

  • Palidez marcada.
  • Fatiga extrema.
  • Dificultad para respirar.
  • Tendencia a la formación de moretones o moretones inexplicables.
  • Sangrado inusual, como sangrado por la nariz y la boca, sin una causa aparente.
  • Disminución de la cantidad de orina en la micción, o sangre en la orina.
  • Hinchazón (edema) de las piernas, los pies o los tobillos, y con menos frecuencia en la cara, las manos,
  • los pies o el cuerpo entero.
  • Confusión, convulsiones o accidente cerebrovascular.

Quiénes son más propensos a contraer el SUH
“En relación a las personas propensas a contraer este síndrome, el riesgo de desarrollar síndrome urémico hemorrágico es mayor para los niños de 0 a 5 años, adultos mayores a 65 años, personas con sistemas inmunitarios debilitados o personas con ciertos cambios genéticos que las hacen más susceptibles al síndrome urémico hemorrágico”, explica la Dra. Valeria El Haj. “Es por ello que estos estratos poblacionales deben tener un especial cuidado y evitar los factores de riesgo como comer carne o productos contaminados, nadar en piscinas o lagos contaminados con heces, o tener contacto cercano con una persona infectada, por ejemplo, con familiares o personas en un centro de cuidado infantil” agregó.

¿Cómo prevenirlo?
El principal riesgo de contraer el SUH es por medio de la carne o los productos contaminados con E. coli aunque no tengan, necesariamente, mal aspecto, mal olor o mala textura. Por ese motivo es importante, para su prevención, adoptar las siguientes medidas con el fin de protegerse contra la infección por E. coli y otras enfermedades transmitidas por los alimentos:

  • No consumir leche, jugo ni bebidas sin pasteurizar.
  • Lavarse bien las manos antes de comer, después de ir al baño y después de cambiar pañales.
  • Limpiar los utensilios y las superficies donde se apoya la comida con frecuencia.
  • Cocinar la carne a una temperatura mínima de 160 grados.
  • Descongelar la carne en el microondas o en el refrigerador.
  • Separar los alimentos crudos de los alimentos listos para consumir. No colocar carne cocida en platos
  • en los que antes haya habido carne cruda.
  • Colocar la carne debajo de los productos ya elaborados en el refrigerador para evitar que caiga líquido,
  • como sangre, en ellos.
  • No nadar en agua contaminada.
  • No meterse en piletas públicas o con gente si presentas diarrea.

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