Cómo eliminar el dolor de la rodilla

Salud y Bien Estar 19 de agosto de 2021
Aunque no seamos conscientes, la rodilla es una estructura que usamos en forma permanente para caminar, sentarnos, bajar y subir escaleras y realizar otras actividades en la que suele soportar mucha presión. Por eso, está muy expuesta al desgaste y al dolor.
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Alivio rápido al dolor de las rodillas (Foto: Pixabay)

La rodilla es una de las articulaciones más importantes del cuerpo humano. Es una compleja estructura formada por hueso, cartílago, ligamentos, tendones y líquidos, pero cuando alguna de estos componentes se lastima o se enferma, puede aparecer dolor y dificultades para caminar.

Además de golpes y traumatismos, otras causas frecuentes de dolores de rodilla son:

Enfermedades como artritis y artrosis.

Bursitis (inflamación de la rodilla a causa de presión repetitiva, como permanecer arrodillado o llevar sobrecarga).

Lesiones en la rótula, el menisco o los ligamentos.

Alteraciones estructurales que provocan caminar con las piernas arqueadas.

Tener sobrepeso.

Adiós al dolor
El dolor en las rodillas es muy común y puede ocurrir a cualquier edad. Puede interferir con muchas actividades, desde la práctica de deportes hasta poder levantarse de una silla y caminar, generando un gran impacto en la vida cotidiana. Existen algunos remedios caseros pueden ser muy útiles para evitar o combatir las molestias:

Si se produce un golpe en esa área o aparece dolor luego de realizar una actividad física intensa, envolver una bolsa plástica que contenga hielo con una toalla y aplicar sobre la rodilla por 20 minutos. Repetir hasta cuatro veces por día.

Colocar un puñado de hojas de salvia en un paño empapado de agua tibia. Apretar (como si fuera a estrujarla) y realizar fricciones con la tela durante 10 minutos sobre la zona afectada. Repetir a diario hasta que el dolor y la inflamación hayan cedido.

Si el dolor es crónico, macerar 3 cucharadas de flores de hipérico o hierba de San Juan frescas en media taza de aceite de oliva por un mes. Pasado ese tiempo, aplicar mediante suaves masajes, tres veces al día sobre la rodilla afectada.

Introducir un par de hojas de repollo blanco en un recipiente que contenga agua hirviendo. Luego, apretar para extraer su jugo y colocar sobre la rodilla aún caliente. Tapar con una tela y dejar puesta por 30 minutos.

Mezclar 15 gotas de aceite esencial de menta con 50 ml de aceite de almendras y realizar un masaje sobre la rodilla si está se encuentra enrojecida y caliente. Si en cambio hay dolor pero la zona esta fría, efectuar un masaje con una mezcla de 15 gotas de aceite esencial de jengibre y 50 ml aceite de oliva.

Desgaste en tendones y ligamentos
Ambas son estructuras claves para el cuerpo ya que permiten, por ejemplo, una correcta movilidad de las rodillas. Los tendones y ligamentos son los encargados de conectar los músculos con los huesos, facilitando el funcionamiento de las articulaciones.

A menudo, quienes sufren de desgaste en las rodillas y tienen mucho dolor, deben fortificar tendones y ligamentos, y una buena forma de lograrlo es consumiendo estos alimentos:

* Gelatina: Es rica en colágeno, por lo que se vuelve un excelente recurso para nutrir tendones y ligamentos, además de las uñas, cabello y piel. La gelatina sin sabor es la más efectiva, pues dispone de un mayor índice de la llamada “proteína colágena”.

* Ortiga: Esta hierba es rica en silicio, magnesio, potasio y clorofila, nutrientes aliados de los tendones y ligamentos. Preparar una infusión con un litro de agua y 80 gramos de ortigas (pueden ser frescas o secas). Cuando llegue a ebullición, apagar el fuego y dejar reposar 15 minutos. Colar toda la infusión y colocar en una botella de vidrio. Taparla y dejar que reposar una hora más. Beber tres veces por semana, un litro a lo largo de todo el día. Añadir unas gotitas de limón y dos cucharadas de miel para endulzar.

* Ananá: Además de contener vitaminas y minerales, esta fruta aporta bromelina, una sustancia que ayuda a combatir la clásica inflamación y el dolor que se produce por problemas de rodilla.

Decálogo para cuidar la articulación
1. Cambiar de posición con frecuencia: Permanecer mucho tiempo sentado puede ejercer presión en las rodillas. Se debe cambiar de posición cada 45 minutos. También es importante la altura de la silla, ya que los pies deben apoyar firmemente sobre el piso o sobre un banquito.

2. Estirarlas a diario: Para que no duelan, es necesario, al menos una vez por día, hacer estiramientos: parado con las piernas extendidas, agacharse hacia el frente, relajarse y estirar las rodillas.

3. Después de practicar ejercicios, acostarse boca arriba y llevar las rodillas hacia el pecho. Estirar una pierna, manteniéndola en alto por 10 segundos, y luego relajar. Repetir con la otra pierna.

4. Evitar estar arrodillado o en cuclillas demasiado tiempo: Cualquier actividad (como la jardinería) que requiera estar en estas posiciones hará más agudo el dolor.

5. No bajar las escaleras bruscamente: Siempre intentar amortiguar los pasos.

6. Bajar de peso: Adelgazar ayuda a quitarle presión a las rótulas de las rodillas.

7. Si sale a correr o trotar, es preferible hacerlo sobre el pasto en lugar del asfalto o el concreto, ya que son superficies duras que pueden impactar en las rodillas. Si el camino es cuesta abajo, bajar caminando y no corriendo.

8. Para evitar lesiones, siempre realizar ejercicios de precalentamiento para las rodillas antes de comenzar con la rutina. Si el deporte es muy brusco, puede usarse una venda elástica para “contener” la articulación.

9. Usar zapatos bajos y cómodos: Los tacos altos aumentan la presión en las rodillas. También es importante el calzado que se utiliza para practicar deportes, ya que debe tener la amortiguación adecuada para absorber los golpes.

10. Si siente dolor, aplicar frío durante 20 minutos cuatro veces por día; mantener la rodilla elevada y colocar una almohada debajo de la articulación para dormir.

Consultá al médico sí…
El dolor de la rodilla dura más de una semana.

El dolor es muy fuerte o no tiene causa aparente.

La articulación está caliente, roja e hinchada.

Se “queda clavado”: la rodilla queda como bloqueada al levantarse después de estar un rato sentado.

La rodilla cruje.

La articulación sufrió una herida o un golpe fuerte.

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