Elecciones en Perú: Tras el conteo, Pedro Castillo espera la proclamación

Mundo 16 de junio de 2021 Por Carlos Noriega - pag12
La derecha se resiste con movilizaciones, operaciones, presiones y estrategias dilatorias para llegar al día del cambio de mando sin una definición oficial.

170559-4d06f343-f4ac-4dc5-82c4-ec08aaf63b90_0Castillo dijo que espera su proclamación con paciencia pero que no va a permitir que le roben a elección.. Imagen: EFE

Desde Lima 

Cerró el conteo de votos y se confirma el triunfo de la izquierda, pero la derecha maniobra para torcer el resultado y habla de golpe. La derecha usa su poder económico y mediático, se moviliza, presiona, amenaza, desestabiliza, llama a desconocer el resultado electoral, trata de boicotear la proclamación del nuevo presidente, pide un golpe, divide al país y lo pone al borde de un estallido violento y del abismo, todo en su afán de evitar que asuma el gobierno de izquierda elegido en elecciones que los observadores internacionales califican como limpias. El resultado final, con todos los votos que habían sido observados ya resueltos y contados -resultado al que se llegó este martes-, muestra que el profesor rural y sindicalista de izquierda Pedro Castillo derrotó a la derechista Keiko Fujimori por 44.058 votos, esto es 50,125 por ciento contra 49,875 por ciento. Hace días su victoria era irreversible, este martes el conteo final la ratificó. Pero este triunfo no se declara oficialmente porque la derecha reclama que se anulen miles de votos del ganador que ya fueron contabilizados, algo sin precedentes.

Conocido el conteo final, Castillo escribió en Twitter: “Un nuevo tiempo se ha iniciado. Millones de peruanos/as se han alzado en defensa de su dignidad y justicia. Gracias a los pueblos de todo el Perú que desde su diversidad y fuerza histórica me han brindado su confianza. Mi gobierno se deberá a toda la ciudadanía”.


La paciencia de Castillo
En un breve encuentro con la prensa extranjera, Castillo señaló este martes que esperará “con paciencia” la proclamación del resultado oficial y criticó a quienes quieren “tumbarse la elección”. “Somos respetuosos de la voluntad popular y por nuestra parte no van a encontrar ninguna agresión, pero tampoco vamos a permitir que se siga discriminando al pueblo oprimido por más años. Democráticamente las cosas se han puesto en la mesa y democráticamente tiene que haber una salida. Otros espacios quieren tumbarse la elección. Nosotros estamos pacientemente esperando los resultados, pero hay voces, que vienen incluso de personalidades que han tenido experiencia política, de querer judicializar la voluntad popular”, señaló Castillo en un pronunciamiento ante la prensa extranjera. Dijo que estaba ahí “por el voto olvidado, que está en la punta del cerro”. “Saludamos al pueblo peruano y también al pueblo de América Latina”, finalizó. Dejó a su vicepresidenta Dina Boluarte y a sus asesores para responder las preguntas.

“Hemos ganado con todo en contra. Con artimañas, argumentos legales forzados, Keiko Fujimori está buscando bloquear el resultado electoral, pero el triunfo del profesor Castillo es irreversible. No hay ninguna posibilidad que este resultado se revierta. A nuestros militantes, simpatizantes y a la sociedad, les decimos que se mantengan en paz, calmados, pero a la vez firmes defendiendo los votos”, señaló Boluarte a la prensa extranjera.


En manos del Jurado
Votaron cerca de 19 millones de peruanos, que ya definieron un resultado, pero ahora la decisión de quién asumirá la presidencia queda en manos de cuatro personas, los miembros del Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Desesperadamente, siguiendo el camino de Donald Trump, la derecha peruana recurre a argucias legales, sin base jurídica y sin sustento en la realidad, para tratar de convertir su derrota en los votos en una victoria en mesa. Han pedido la nulidad de unos 200 mil votos, la gran mayoría de zonas rurales donde Castillo barrió con más del 80 por ciento. Con eso, esperan voltear el resultado. Es a los peruanos históricamente marginados a los que ahora se les quiere quitar sus votos.

Los argumentos para pedir la nulidad de votos no se sostienen. Alegan fallas en las mesas de votación, como la presencia de familiares como miembros de una misma mesa -fueron elegidos por sorteo-, supuestas diferencias entre las firmas en las actas de los miembros de mesa con las de sus documentos de identidad -decenas ya han salido a aclarar que sí son sus firmas-, o porque hay actas donde el fujimorismo tiene muy baja votación. Además de su falta de sustento, la mayor parte de los pedidos de nulidad fueron presentados fuera del plazo legal. La mayoría de esos pedidos de nulidad de votos ya han sido rechazados por los Jurados Electorales locales, que sigue examinando la avalancha de solicitudes, pero el fujimorismo apelará al JNE. Con sus pedidos de nulidad naufragando, el fujimorismo ha pedido ahora una auditoría al sistema de cómputo de votos.

La derecha juega a varios escenarios de desestabilización. Su primer objetivo es que el JNE falle a su favor y se cambie el resultado anulando votos de su rival -algo que diversos expertos dicen no tendría justificación legal-, lo que sería un escándalo y gatillaría movilizaciones y protestas en defensa de la victoria electoral de Castillo. Sus seguidores están en las calles exigiendo el respeto del resultado electoral, y campesinos movilizados para defender sus votos comenzaron a llegar a Lima.

Estrategias golpistas
Si no logran cambiar el resultado, el fujimorismo y sus aliados de derecha apostarían a dilatar con sus reclamos y apelaciones lo más posible una decisión final para buscar llegar al 28 de julio, día de cambio del mando presidencial, sin una decisión y crear un vacío de poder. En ese caso, la presidencia la asumiría, temporalmente, hasta que haya una definición, el presidente del nuevo Congreso, donde los grupos de derecha sumados tendrán mayoría. Con la presidencia en sus manos, la derecha buscaría anular el proceso electoral. Políticos de ese sector ya se han pronunciado en ese sentido. Sería un golpe desde el nuevo Congreso.

En caso de que Castillo asuma el gobierno, con estas denuncias de fraude sin fundamento se busca deslegitimar su victoria y su gobierno, debilitarlo, dividir más al país, y crear un escenario en el cual el nuevo Congreso podría destituirlo alegando “incapacidad moral”. Otro escenario golpista.

Una derecha en estado de histeria se moviliza en las calles para presionar a las autoridades electorales. En sus manifestaciones priman los discursos extremistas. Este martes, Keiko volvió a presentarse en una concentración que busca desconocer el resultado electoral. Con el resultado final ya publicado, insistió en que nada estaba definido y repitió su desgastado discurso del fraude con el que agita a sus seguidores. Desde hace varios días, los fujimoristas se vienen manifestando amenazantes frente a la casa del presidente de JNE, Jorge Luis Salas, y también hostilizan al director de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Piero Corvetto, responsable del conteo de votos. Evidentes actos de presión contra estas autoridades electorales. Por redes sociales se insulta y amenaza a personajes públicos -intelectuales, artistas, periodistas y otros- que no apoyan las denuncias infundadas de fraude hechas por la derrotada Keiko Fujimori.

Mientras Keiko dinamita la democracia para tratar de evitar su derrota, Castillo mantiene prudente calma, y ya se mueve como presidente electo, se reúne con excandidatos presidenciales, sindicatos, organizaciones sociales y gremios, habla con empresarios, recibe felicitaciones de mandatarios de otros países. 

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