La carne alimenta la inflación

Economía 13 de abril de 2021 Por Javier Lewkowicz - pag12
El consumo interno de carne vacuna es el más bajo en un siglo, mientras las exportaciones, con China a la cabeza, superan todos los records.

154646-whatsapp-20image-202021-04-12-20at-2017-54-Imagen: Agencia Xinhua


La carne es uno de los ejes de una dinámica inflacionaria en alimentos, que a su vez explica en buena medida la suba de la pobreza hasta el 42 por ciento en el segundo semestre del año pasado y que complica el panorama de la “nominalidad” de la economía este año, concepto que agrupa a los precios, salarios y tipo de cambio. Un puñado de números hablan por sí solos: el precio asado de tira, uno de los cortes más populares, presenta una suba interanual del 84,2 por ciento y el consumo de carne vacuna per cápita en 2020 fue el más bajo en cien años. A grandes rasgos, dos factores explican este panorama. A nivel coyuntural, las mayores exportaciones a China junto con suba de costos en un contexto de dólar caro y salarios por el piso. De carácter más estructural: la carne vacuna dejó de ser barata hace rato, es más costosa para una sociedad más pobre, que la reemplaza por el pollo, el cerdo y el pescado.

La suba de precios: según los últimos datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), el precio promedio de la carne vacuna en febrero pasado subió en relación al mismo mes del 2020 un 73,1 por ciento en 80 carnicerías de Capital y GBA. Por encima de ese promedio se movieron el asado de tira (84,2 por ciento), matambre (77,1), cuadrada (75,7) y bola de lomo (75 por ciento). 

Encarecimiento relativo: la carne vacuna se encareció frente a sus competidoras, ya que el pollo incrementó su precio en un 64 por ciento y el cerdo, un 55,2 por ciento. De hecho, en febrero de 2020 se podía optar entre comprar un kilo de asado o 3,06 kilos de pollo fresco. Ahora, esa relación pasó a 1 kilo de asado o 3,44 kilos de pollo. En el caso del pechito de cerdo, la relación subió de 1=1,19 a 1=1,41. El encarecimiento relativo de la carne vacuna viene desde hace varios años, ya que en 2017 la relación con el cerdo era de casi 1 a 1. Desde febrero de 2018 el asado de tira pasó de 139 pesos a 594 pesos (327 por ciento) y la picada común, de 76 a 341 pesos (348 por ciento).

Consumo históricamente bajo: el consumo de carne vacuna por habitante cerró 2020 en 49,7 kilos anual, el nivel más bajo del último siglo, detalló la Cámara de la Industria y Comercio de las Carnes (Ciccra). En los primeros tres meses de 2021, el mercado interno absorbió 527 mil toneladas de carne, con una baja interanual del 4,3 por ciento. Fue el peor trimestre de los últimos 18 años. El consumo históricamente bajo tiene relación con los precios altos pero además se explica por una dinámica histórica. Hace 70 años, la Argentina consumía 100 kilos per cápita por año de carne vacuna. Actualmente, se consumen casi 50 kilos de carne vacuna, 44 kilos de pollo y 14 de cerdo.

Buen ritmo de producción: la lógica de mercado indica que la fuerte suba de precios y reducción a un mínimo histórico del consumo interno se debería combinar con un bajo nivel de producción. Sin embargo, ocurre lo contrario. La faena de animales creció hasta las 14,2 millones de cabezas, el mayor volumen en más de una década. La producción de carne el año pasado fue de 3,2 millones de toneladas de res con hueso, por encima de los valores de 2019 (3,1 millones) y de 2018 (3 millones). También muy por arriba de 2017 (2,8 millones) y de 2016 (2,6 millones).

Carne commodity: a nivel global, la carne tuvo una tendencia muy fuerte al alza entre octubre de 2018 y noviembre de 2019, cuando casi duplicó su precio en dólares. Después de allí bajó hasta niveles que actualmente están cerca de abril de 2019. En tanto, el dólar pasó de 20 pesos a los actuales 97 pesos en el oficial y 140 pesos el paralelo. Dólar menos retenciones netas de reintegros equivale a precio interno. Si se calcula que el precio de exportación ronda unos 4 dólares el kilo, con el tipo de cambio actual más los costos de logística hasta las carnicerías, el consumidor local paga precio internacional.

China: en 2020 se exportó el 29 por ciento de la producción nacional de carne, un récord de unas 917 mil toneladas, de los cuales la mitad se dirigieron a China, cuyas compras subieron diez veces en relación a 2015. En febrero pasado se exportaron 45 mil toneladas de peso producto, “el mejor febrero en décadas” dicen en el sector, de los cuales el 75 por ciento se destinó a China.

Tendencia: la carne vacuna ocupa en la tradición popular un papel central. Pero las condiciones cambiaron: es un alimento caro en relación a sus competidores, ya que exige una alimentación mucho más abundante por kilo producido en relación al pollo y al cerdo, para una sociedad argentina cada vez más emprobrecida. Además, la carne vacuna es crecientemente demanadada por la ascendente clase media y alta en Asia.

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