Inventó un “peso digital” con la cara de Moria e Insfrán y ya vale más que el peso nacional

Tecno - Ciencia 15 de marzo de 2021 Por El Cronista
Un argentino lanzó el primer proyecto "Argencoin" del país. De qué se trata y cómo funciona.

En la Argentina, el ecosistema cripto es uno de los más desarrollados en América Latina. Según datos de Statista, el país ocupa el cuarto lugar en el mundo en términos de penetración de criptomonedas, con más de 400.000 usuarios activos.

Frente al crecimiento exponencial de las criptodivisas, un argentino vio la oportunidad y lanzó tres monedas digitales 100% criollas que, al igual que el papel billete, están ilustradas con personalidades relevantes del país. Precisamente, las criptomonedas tienen la cara de Gildo Insfrán, el gobernador de la provincia de Formosa; la diva argentina Moria Casán; y el rey del Bitcoin argentino, Carlos Maslaton.

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A través de sus redes sociales, Tomás Rebord, el creador de las monedas, explicó que “operan en forma libre e irrestricta de manera estable en el mercado”. Además, creó la suya propia con su foto en cinco versiones diferentes.

Este es el primer proyecto “Argencoin” de token no fungibles (mejor conocidos por sus siglas en inglés NFT). Un dato a tener en cuenta es que las tres monedas ya cotizan en el mercado internacional. Son 205 “coleccionables” -un sinónimo de no fungibles- de ocho bit. Esto significa que cada activo es considerado como único y es de emisión limitada. Entonces, se podría decir que estas tres criptodivisas argentinas son exclusivas. La “fungibilidad” es una característica fundamental para cualquier activo que pretenda actuar como medio de cambio, y se traduce en que las unidades individuales de un activo son intercambiables e indistinguibles unas de otras, al igual que el dinero tradicional.

Por otro lado, la emisión y trading de activos NFT están bajo la cadena de bloques de Ethereum, una red diseñada para dar lugar de creación y gestión a los denominados Smart Contracts, un código que mueve dinero en base a una condición. Es decir, para que estos programas funcionen se coordinen se necesita que miles de ordenadores en todo el mundo que ejecuten el código, que, como todo lo que tiene más valor en blockchain, está descentralizado.

Entonces, en cuanto al precio de las criptomonedas la Maslacoin -la criptodivisa con la cara de Maslaton- es por supuesto la más cara. Vale un Ether (ETH) mientras que la de Casan e Insfrán cuesta 0,1 ETH.

Las argencoin se venden en Ethereum, la moneda “hermana” de Bitcoin. Fue lanzada en 2015 y ya alcanzó una cotización de US$ 1.700. Al igual que Bitcoin, no requiere que una entidad financiera la emita por tanto son monedas descentralizadas. Es programable, lo que significa que los desarrolladores pueden usarlo para crear nuevos tipos de aplicaciones descentralizadas, y de hecho ahí reside una de las mayores diferencias con Bitcoin.

“Operar en el mercado de cryptoboards es increíblemente sencillo. Cualquiera lo puede hacer y por ende cualquiera puede hacerse multimillonario”, incita Rebord.

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