5G: los desafíos geopolíticos que impone su despliegue para el 2021

Tecno - Ciencia 02 de enero de 2021 Por Gabriel Balbo - ambito.com
Se espera que el año entrante consolide los actuales movimientos y decisiones estratégicas de las grandes potencias, manteniendo en general el actual orden geopolítico.

5gjpgGentileza rtve
 
El año que está finalizando tuvo en el Covid-19 un protagonista inesperado y descollante, que de manera disruptiva atravesó prácticamente todos los asuntos, aún aquellos que han requerido (y/o requieren) miradas de más largo plazo.
Así, los despliegues de redes 5G, que se presentan como cruciales para el ingreso en una nueva era de la información y las comunicaciones, que contienen un significativo anclaje en las relaciones entre países y que son claves para la geopolítica, quedaron en un indudable segundo plano. Se han dado no obstante, avances a paso firme en algunos casos así como demoras en otros.

Durante este año, la compleja trama que combina cuestiones de seguridad nacional, tecnología y mercados presentó significativas señales “ordenadoras” de las clásicas relaciones entre los países. En este sentido, la pugna existente entre Estados Unidos y China por el dominio tecnológico se ha manifestado claramente. De los hechos más relevantes se destaca el freno impuesto por Gran Bretaña al desarrollo de sus redes 5G con equipamiento de Huawei, una medida que por cierto no sorprende, atento a la actual coyuntura británica de espaldas a Europa y al expreso pedido de Estados Unidos de prohibir a los chinos.

El Covid-19, si bien ralentizó algunos procesos de decisión en los ámbitos nacionales, no ha modificado en nada la necesidad que tienen los países de elegir de “que lado de la mecha” van a estar: si van a priorizar las relaciones con Estados Unidos y una supuesta mayor seguridad de la información o si van a optar por alcanzar antes la modernización económica y “rendirse” entonces al uso de la tecnología 5G más avanzada, que es hoy la de Huawei.

En 2021, los países de la Unión Europea que aún no han tomado una decisión deberán hacerlo. Principalmente interesan las posiciones que asuman Alemania, Francia e Italia con respecto al equipamiento a utilizar, ya que se trata de países con tejidos industriales diversificados y complejos que requieren subirse rápidamente al tren de la modernización y no perder competitividad; les convendría en ese caso dar lugar al equipamiento más barato y superior: Huawei.

Por otro lado, las decisiones de los europeos no pueden ignorar los anclajes de seguridad nacional que todos ellos tienen asociados a la OTAN, y por lo tanto a Estados Unidos; deberían pensar entonces en Nokia y Ericsson, sus campeones nacionales en equipamiento de telecomunicaciones, o en el OpenRAN, tecnología alternativa para 5G que permite virtualizar hardware y eludir la influencia china.

En tanto que desde la Federación Rusa no consideran el 5G como una prioridad en el corto plazo. Recientemente su Ministerio de Digitalización se ha puesto de acuerdo con los militares para la asignación de espectro para la nueva tecnología, por lo cual en 2021 Rusia lanzará un programa de la liberación del espectro en uso actualmente por el gobierno y las fuerzas armadas. En lo que respecta a equipamiento, el deseo del Kremlin es poder contar con producción doméstica para 2024; mientras tanto no se ha manifestado en favor de ningún país proveedor en particular, pero si estaría interesado en la alternativa OpenRAN: MTS, la mayor operadora rusa de telefonía móvil comenzó pruebas piloto en Moscú con esta tecnología.

Otros países que se han mostrado receptivos con la tecnología OpenRAN son India y Japón, ambos cercanos a Estados Unidos. En India se espera el lanzamiento del 5G para el segundo semestre de 2021, de la mano de Reliance Jio, la operadora más importante del país. El magnate indio Mukesh Ambani, CEO de la compañía, ha manifestado su reluctancia hacia la tecnología china, avanzando en acuerdos con la californiana Qualcomm para el desarrollo de una red propia de Quinta Generación basada en Open RAN. Reliance Jio, el brazo de telecomunicaciones del conglomerado industrial Reliance Industries, es un claro referente en India: con 405 millones de suscripciones es la operadora líder en un mercado potencial de 1.350 millones de habitantes (primero fuera de China en alcanzar más de 400 millones de suscriptores). En Japón, la firma Rakuten lidera junto a NEC la virtualización de equipamiento 5G dentro de la lógica del sistema de red de acceso de radio abierto (OpenRAN).

Finalmente en Sudamérica -donde en grandes líneas las realidades económicas y la conflictividad doméstica de sus sociedades dificultan y/o condicionan las miradas geopolíticas- las decisiones corren por otros carriles. Para pensar en alineamientos con las grandes potencias, que también juegan la guerra tecnológica en el escenario sudamericano, los gobiernos de la región se inclinan primero por el cálculo de corto plazo de balanza comercial y/o de balanza de pagos. En tal sentido, presiona China como un socio comercial destacado de varios de ellos, comprando commodities y vendiendo tecnología. Y presiona Estados Unidos como supuesto custodio de la seguridad hemisférica, promocionando la Clean Network Initiative, una red segura que excluye a los proveedores chinos, proponiendo financiamiento para las redes que utilicen equipamiento “seguro”.

Más allá de lo mencionado, en grandes líneas la premura de Sudamérica por el 5G es mucho menor que en otras latitudes, primordialmente porque aún no existiría una demanda generalizada, delimitándose sólo a determinados nichos industriales (principalmente en Brasil) y/o a un reducido sector de altos ingresos de las diferentes sociedades. Asimismo, los operadores de las redes están considerando el momento oportuno para la realización de los costosos despliegues, teniendo en cuenta que el 4G aún tiene mucho por avanzar en la región y fundamentalmente porque muchos de los países no han licitado todavía el espectro para 5G. Se espera entonces para Sudamérica que en 2021 se realicen las subastas de espectro en Brasil (previstas originalmente para 2020 y demoradas por el Covid-19), Argentina (licitaría parte del espectro), Colombia, Perú y Ecuador. Durante este año se ha licitado en Chile, Uruguay ya brinda servicios 5G, Ecuador estaría licitando en 2022 y Venezuela y Bolivia no han hecho anuncios al respecto.

En definitiva, se espera que el año entrante consolide los actuales movimientos y decisiones estratégicas de las grandes potencias, manteniendo en general el actual orden geopolítico. Podrían generarse algunas tensiones en el caso de un mayor acercamiento de algún país OTAN hacia China (como podría ser Italia) y/o si países como Brasil o Rusia también lo hacen, escenario que se antoja poco probable el primero y con ciertas posibilidades los segundos. En cuanto a los “fierros”, cuanto mayor tiempo se retarden los despliegues, en mejor posición encontrará a Estados Unidos para hacer frente a la tecnología superior de China, paradójicamente con mayor virtualización del equipamiento necesario para operar.

(*) Analista de Relaciones Económicas Internacionales, Tecnología y Geopolítica. Director de ESPADE (Estudios para el Desarrollo).
 

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