Por qué al correr me duelen los músculos, me ahogo y qué es ese pinchazo debajo de las costillas

Salud y Bien Estar 09 de noviembre de 2020 Por Pablo Mantese - ambito.com
El proceso de comenzar a correr viene de la mano con muchas molestias e incomodidades, las cuales se irán sorteando con la práctica. Ámbito contactó al capitán y director del running team Correr Ayuda, Marcelo Perotti, quien aclaró cómo superarlas.

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Los dolores musculares son inevitables cuando se arranca a practicar la disciplina. Pixabay
 


El running es una disciplina muy placentera que ayuda a quienes la practican a desconectarse de la realidad cotidiana y vincularse con otro tipo de emociones y pensamientos. Sin embargo, la entrada a la disciplina no siempre es sencilla por los dolores musculares, estamos utilizando grupos que hasta ese momento no veían acción, y las fatigas, una combinación que lleva a que muchas personas abandonen luego de un par de intentos.
 

Una de las preguntas que surge entonces es si se está ejecutando bien la disciplina o se está cometiendo errores: “Acá no hay un correr mal o bien. Realmente el amateur corre como puede, como aprendió y como le fue saliendo. Si hay dolores clásicos o lesiones que aparecen cuando uno empieza en el running, que por ahí si tiene que ver con la postura, la forma, como se pisa y sobre todo con la falta de entrenamiento”, explica Marcelo Perotti, capitán y director del running team Correr Ayuda, en diálogo con Ámbito.

“Son muy clásicos dolores en el tensor de la fascia lata (ubicado en la cara lateral externa del muslo), al costado de la rodilla, los de gemelos y de cuádriceps. Es falta de entrenamiento. La idea de todo esto es ver cómo empezar en forma progresiva para no lastimarse, siempre con un entrenador matriculado, que te guíe, que te pueda dar las pautas para que no pasen estas cosas”, se explaya el Profesor Nacional de Educación Física. 

Igualmente, Perotti explica que se trata de dolores inevitables ya que la mayoría de las personas comienza a practicar la disciplina vienen de muchos años sin realizar deporte alguno, situación que se equipara con arrancar de cero. Entonces, los músculos no están acostumbrados a esos estímulos y por eso es necesario ir trabajándolos lentamente, aumentando las cargas y la exigencia de manera paulatina.

 
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Si algún músculo molesta, favorece a la recuperación parar y elongar. Pixabay


Por qué nos ahogamos cuando corremos
 

A muchos de los que arrancan a correr les cuesta lidiar con la situación de ahogarse cuando corren. Sin embargo, deben saber que se trata simplemente de uno de los limitantes de la disciplina y que es un hecho con el cual también conviven los runners más experimentados. 

“Esto sucede por la cantidad de oxígeno que llega de los pulmones a la sangre y de la sangre a los músculos. Esos son los determinantes de que una persona corra más rápido a más despacio. Los grandes corredores le llevan un montón de oxígeno a los músculos, que entonces trabajan mucho mejor”, manifiesta el especialista en carreras de calle y montaña, quien agrega: “Uno se está ahogando cuando se excede en un trabajo suave. Normalmente a la gente porque está corriendo más rápido de lo que debe. Por eso es fundamental ir muy despacio”. 

Luego, Perotti explica cómo evitar esa sensación de ahogo: “Para esto se pueden trabajar las sensaciones, controlar que podamos respirar normalmente, o usar un cardio para ejercitarnos según las pulsaciones del corazón, que son al fin y al cabo las revoluciones del motor. De esa forma podemos asegurarnos que el trabajo sea suave”. 

Para saber a qué ritmo realizar los trabajos aeróbicos, es necesario realizar una prueba de esfuerzo que indique el máximo real. Con ese dato, y utilizando una serie de formulas matemáticas, se pueden calcular los tiempos para los distintos ejercicios. Vale aclarar que trabajar ahogado también es un método de entrenamiento, pero que debe ser regulado por un profesional y no es recomendable para las personas que recién están arrancando. 

Qué es la puntada debajo de las costillas 

Otra molestia clásica entre los que están comenzando a correr es la puntada por debajo de las costillas. A veces puede ser el bazo, pero generalmente se trata del diafragma, un músculo que no está acostumbrado a respirar tan seguido.

“Esa respiración inusual, más el impacto de cada paso, provoca una especie de contractura, de calambre. Eso se resuelve con entrenamiento, como todo: el cuerpo se va preparando, lo vamos acostumbrando”, asegura el titular de Correr Ayuda, quien explica cómo superar esa molestia: “Lo mejor es parar un poquito y apretarse fuerte con la mano en ese sector, como si fuera un masaje, para lograr que músculo se afloje nuevamente y podamos volver a empezar”.

Errores más frecuentes en amateurs

Según Perotti, el error más grande que cometen los corredores amateurs es el de querer ir más rápido de lo que pueden y no tener una real conciencia de cuáles son sus capacidades. Es por ello que, una vez más, aconseja ir de a poco y que el entrenamiento sea progresivo. 

“Lo fundamental es tener un profesor que nos pueda guiar en este camino para que esto no sea un berretín de un entrenamiento, mejorar en un año un montón y después no correr nunca más. La idea es que esto sea para toda la vida. Entonces cada uno debe empezar a aprender a manejar su cuerpo dentro de sus limitaciones. Creo que lo que logramos con los running teams, siendo uno de los pioneros, es hacerle entender a la gente que acá no estamos buscando grandes atletas, sino que cada uno logre hacer lo mejor que pueda y conquiste sus desafíos”, cierra el entrenador.

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