Pablo Fazio: "Tenemos una Ley muy restrictiva y de espaldas a la actividad privada"

Economía 19 de octubre de 2020 Por Leandro Ferreyra - ambito.com.ar
"Es una locura que en un país con tantas postergaciones, sumido en una crisis profunda, se ponga al Estado en un rol central y no como articulador. Estamos ante el mercado de mayor crecimiento potencial en el mundo", opina el empresario.

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Pablo Fazio.
 
“El momento es hoy. Hay que estar a la altura de las circunstancias, ser audaz y apretar el acelerador a fondo”. Con esa frase, Pablo Fazio resume su mirada respecto al potencial de la industria el cannabis en la Argentina.
 
Politólogo, emprendedor y empresario pyme, Fazio es un trotamundos en el mundo de los negocios. Trabajó desde muy joven en el Senado de la Nación, como asesor del entrerriano Ricardo Emilio Lafferriere, ex Senador por la Unión Cívica Radical y en aquel entonces presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología.
 
Tuvo un paso por la función pública hasta el 2001 y antes de que se desatara la crisis cruzó de verada al sector privado, convocado por una empresa internacional de telecomunicaciones. “Nunca más volví al mundo de la política ni al sector público”, dice, en una charla con Ámbito Hemp.

Con el tiempo, y habiendo incursionado también en distintas industrias (gastronomía, construcción, exportación a Estados Unidos de una marca de vinos, entre otros), Fazio se convirtió en uno de los precursores del movimiento microcervecero en la Argentina y fundó Otro Mundo, una reconocida marca de cerveza artesanal. “Fuimos los market makers de ese momento”, afirma el empresario.

Luego de haber desarrollado múltiples compañías en diferentes ramas y actividades, Fazio se mete de lleno en iniciativas relacionadas al mundo del cannabis. “Cuando se sancionó la Ley de Cannabis Medicinal en 2017, comencé a tener reuniones con gente del Ministerio de la Producción. A decir verdad fue un recorrido infructuoso por despachos oficiales, el Ministerio de Salud, el ANMAT, etc…. Pero era poco lo que se podía hacer. No mucho más que plantear un proyecto de investigación, que fue lo que hicimos. Eso nos llevó a ir construyendo el camino para estar a las puertas de poner en marcha un cultivo piloto en el marco de un acuerdo de vinculación tecnológico con INTA, en la estación experimental de Pergamino”, analiza Fazio, quien hoy preside la Cámara Argentina del Cannabis, un espacio diverso en el que confluyen empresas y emprendedores de diferentes industrias que se desarrollan en torno a esta planta: biotecnología, sistemas de información, construcción de invernaderos, iluminación para cultivos, farmacéutica, producción primaria agrícola, cosmética, alimentos y bebidas, nutrición vegetal, fertilizantes, distribuidoras y minoristas de productos cannábicos, etc.

Periodista: A la distancia, ¿qué análisis hacés de aquella Ley 27.350 de uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados?

Pablo Fazio: No tuvimos un debut feliz. Basta recordar que tenemos una Ley desde hace 3 años y todavía no hay emprendimientos privados en la Argentina. Otros países que fueron contemporáneos a nuestra Ley como Colombia, o posteriores Paraguay y Perú, ya están poniendo en marcha un industria vigorosa.

P.: ¿A qué se debe?

P.F.: Tuvimos una Ley muy restrictiva y de espaldas a la actividad privada. Se puso al Estado en el centro y no en el lugar que le corresponde, que es el de articulador. Es una locura que en un país con tantas postergaciones, sumido en una crisis tan profunda, se ponga al Estado en un rol central en uno de los mercados de mayor crecimiento potencial que tiene hoy la economía en el mundo. No hay forma de que haya industria sin empresas.

P.: ¿Cuáles son los aspectos a pulir mirando hacia adelante?

P.F.: Debe haber una apertura muy clara. Cualquier marco regulatorio nuevo tiene que ser una invitación abierta a la inversión, a la producción, al desarrollo de un mercado interno, a la generación de puestos de trabajo y a exportar valor agregado al mundo.

P.: ¿Hay empresas interesadas en invertir en la Argentina?

P.F.: Hay muchísimos emprendimientos y empresas locales y extranjeras que tienen interés en invertir capital de riesgo. Pero necesitan que el ecosistema los acompañe.

P.: Atento a esto que comentás: ¿hay un real interés del Estado por a generar esta apertura?

P.F.: Noto que a partir de diciembre hay un cambio de mirada muy importante en relación al cannabis. El tema ya está en agenda y veo un panorama alentador hacia adelante. Un buen ejemplo de una óptica inteligente respecto de rol de Estado en esta industria, es el proyecto del Clúster Cannábico de San Pedro donde éste actúa como articulador, facilitador y ordenador de la actividad, generando los incentivos adecuados para que los privados puedan desarrollar sus actividades. Bien distinto a otras iniciativas lanzadas desde otros municipios o provincias.

P.: ¿Cuál es el rol de la Cámara?

P.F.: Poner en valor esta agenda de desarrollo económico y plantear el debate sobre la necesidad de una ley integral que contemple los tres verticales: el cannabis medicinal, la industrialización del cannabis industrial (ver Buscan impulsar el cultivo…) y el mercado recreativo de consumo adulto.

P.: ¿Cómo está integrada la mesa de diálogo con el Gobierno? ¿Quiénes son los principales interlocutores?

P.F.: Principalmente los ministerios de Desarrollo Económico y Agricultura, Ganadería y Pesca. También el Ministerio de Salud. Son las tres grandes columnas.

P.: La pandemia atraviesa todas las industrias y la del cannabis no es la excepción. ¿La coyuntura modificó la agenda para este año y el próximo?

P.F.: Es cierto que nos atraviesa el contexto. Hay una gran cantidad de debates pendientes y también varias iniciativas parlamentarias. Estoy convencido de que vamos a avanzar hacia un nuevo marco regulatorio productivo del cannabis, donde seguramente se van a zanjar todos estos temas que estamos conversando.

P.: ¿Desde los estados municipales y provinciales ves avances concretos?.

P.F.: Sí. Y ustedes lo reflejan muy bien en Ámbito Hemp. Todas las semanas tanto los municipios como las provincias tienen algo nuevo para anunciar, pero me gustaría que todos los actores comiencen a fijar reglas de juego y condiciones para incentivar el desembarco de iniciativas privadas. Esa es una materia pendiente.

P.: ¿Cuál sería el alcance de esas condiciones?

P.F.: Asegurar reglas claras y seguridad jurídica. El mercado, además de ser regulado, tiene que ser sostenible y atractivo. Cualquier propuesta le tiene que asegurar la sostenibilidad del negocio al inversor privado. En esto la Argentina no está sola en el mundo. Todos los países que avanzan en la materia están convocando al capital privado. Sin embargo, quiero destacar que la clave es estimular el ecosistema de articulación público-privado. No hay que perder ese foco.

P.: ¿En qué sectores ves las mayores oportunidades?

P.F.: Argentina tiene que ser audaz a la hora de innovar en cuanto a incorporar valor agregado de la producción primaria. Somos un país agroalimentario y las oportunidades están en el mundo de los alimentos y bebidas, en la industria farmacéutica donde somos líderes en la región por muchos cuerpos de ventaja, en la cosmética también, Por otra parte, somos un país agroexportador, y veo un gran potencial con el cáñamo industrial. Otro sector central es el de la biotecnología.

P.: ¿Notás que existe una suerte de egoísmo de parte de los gobiernos locales con relación a este tema?

P.F.: En algunos casos sí. Hay provincias que están convencidas de que el negocio lo tienen que desarrollar ellas mismas y con dinero público. Es una verdadera locura. Es un planteo mezquino y poco conectado con lo que pasa en el mundo.

P.: ¿Y el debate con la sociedad sobre el cannabis está zanjado?

P.F.: No tengo ninguna duda de que sí. El cannabis hoy tiene un nivel muy alto de legitimidad, tanto en la sociedad como en el mundo académico y científico.

P.: Desde tu rol de empresario, ¿qué temas te ocupan o preocupan en este momento?.

P.F.: Una de las cosas que más me preocupan, o en realidad me entristece, es que los argentinos duden de la Argentina. Que los primeros que desconfíen del país, sean los empresarios locales, es desgarrador. En este sentido, se me ocurre una pregunta: ¿qué vamos a esperar de la inversión extranjera si nosotros mismos desconfiamos de nuestro país?....

P.: ¿Y desde tu rol de presidente de la Cámara, qué expectativas tenés sobre el desarrollo de la industria en el ámbito doméstico?

P.F.: Estoy expectante y a la vez muy entusiasmado. No muchas veces en la vida uno es protagonista del nacimiento de una industria. Y soy un convencido que en la vida, las cosas no sólo hay que hacerlas bien. Hay que hacerlas oportunamente. Hay que estar a la altura de las circunstancias, ser audaz y apretar el acelerador a fondo.

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