Se extienden los choques callejeros: asesinaron en Portland a un militante de la extrema derecha

Mundo 31 de agosto de 2020
El episodio siguió al ataque policial contra un afroestadounidense y al doble homicidio perpetrado por un joven blanco en Wisconsin. Milicias, impotencia policial y pelea política. Trump llamó "vergonzosos anarquistas" a los miembros de Black Lives Matter.

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DESCONTROL. Médicos y policías asistieron en plena calle a una víctima de disparos en Portland, estado de Oregon, en la noche del sábado.


Portland - Como sucede todas las noches hace más de tres meses, activistas de Black Lives Matter (“las vidas de los negros importan”) manifestaron nuevamente el sábado en Portland, pero esta vez se encontraron con una caravana de simpatizantes del presidente Donald Trump, quien había viajado a ese estado, Oregon, lo que terminó en enfrentamientos, caos y un muerto, informó ayer la Policía. El fallecido, dijo The New York Times, llevaba un sombrero con la insignia de un grupo local de extrema derecha.
 
El episodio refleja una tendencia cada vez más preocupante: la presencia en la calle de grupos armados de ambos sectores, que se enfrentan a tiros, con saldos fatales, y hasta de milicias que se arrogan el derecho de proteger las propiedades al margen de las fuerzas de seguridad.
 
Eso ya había ocurrido en la noche del martes pasado en Kenosha, Wisconsin, donde afroestadounidenses que habían salido a protestar por un ataque policial al ciudadano Jacob Blake, quien, pese a estar desarmado, recibió siete tiros por la espalda que lo dejaron paralítico, todo lo cual ocurrió frente a su esposa y sus tres hijos. Un joven blanco de 17 años -que aparece en filmaciones de seguridad portando un rifle de asalto y golpeando a dos personas ante la impasibilidad de los agentes que estaban en el lugar-ha sido acusado de haber matado a dos manifestantes antirracistas y dejado herido a un tercero.

En medio de este clima de creciente violencia, el presidente, Donald Trump, atacó ayer desde muy temprano a los manifestantes antirracistas, a quienes calificó de “vergonzosos anarquistas”, a la vez que acusó a la posición demócrata, que gobierna tanto el estado como la ciudad, de “no tener idea” de lo que está pasando y le exigió que llame a la Guardia Nacional.

La consigna de “ley y orden”, en especial contra las manifestaciones, a menudo violentas desatadas desde mayo por el asesinato policial del afroestadounidense George Floyd, es un eje central de la campaña del republicano para lograr la reelección el 3 de noviembre. Esa misma frase tuiteó ayer entre signos de exclamación el jefe de Estado.

“La Guardia Nacional está lista, dispuesta y con capacidad. ¡Todo lo que la gobernadora debe hacer es llamarla!”, tuiteó el mandatario. “Vergonzosos anarquistas. Los vemos muy claro, pero estúpidamente están siendo protegidos por la izquierda radical demócrata”, añadió.

El mandatario también calificó como “grandes patriotas” a sus simpatizantes, que el sábado llegaron en una larga caravana de autos con banderas de Estados Unidos y de la campaña de Trump a una de las ciudades del país más convulsionadas por los reclamos contra la brutalidad y el racismo policial en los últimos meses.

Los simpatizantes del jefe de la Casa Blanca respondieron a llamados de la campaña y de organizaciones que él apoya para recuperar el control de las ciudades del país, especialmente en ciudades como Portland, donde las autoridades han decidido no llamar a la Guardia Nacional y militarizar por completo las calles para prohibir las protestas.

Según el comunicado de la fuerza de seguridad, la caravana pro-Trump se mantuvo en la zona céntrica en la que se produjeron los choques violentos con los manifestantes de Black Lives Matter hasta las 20.30 del sábado hora local.

Los disparos en esa misma zona se escucharon apenas 16 minutos después y, cuando la Policía llegó, un hombre ya estaba muerto.

La semana pasada se realizó la Convención Nacional Republicana que nominó a Trump como candidato a la reelección en medio de discursos agresivos contra las protestas antirracistas en el país. Ninguno de los participantes de ese foro repudió el doble asesinato de Wisconsin.

En medio de este clima de creciente tensión política, Trump anunció que mañana viajará a Kenosha.

“El presidente irá a Kenosha, Wisconsin, el martes. Se reunirá con las fuerzas del orden y examinará los daños de los recientes disturbios”, informó el vocero de la Casa Blanca, Judd Deere, a la cadena CNN, sin hacer mención a Blake y a su familia.

El sindicato de la Policía de Kenosha acusa al abogado de los Blake de mentir sobre lo que pasó y sostiene que el joven de 29 años tenía un cuchillo dentro del auto.

El padre del joven, en tanto, denunció que la Policía mantuvo esposado a la cama a su hijo durante días en el hospital, pese a que quedó parapléjico por los disparos y nunca fue acusado formalmente de ningún delito.

El clima social es espeso. El viernes miles de manifestantes coparon el National Mall de Washington para participar en una marcha contra el racismo prevista desde hace meses pero atizada por los recientes casos de violencia y racismo policiales.

Los manifestantes conmemoraron el histórico discurso “Tengo un sueño” de 1963 de Martin Luther King Jr., líder de los derechos civiles. Su nieta Yolanda King, de 12 años, tomó la palabra para reclamar “la igualdad real”. “Somos la generación que va a desmantelar el racismo sistemático de una vez por todas”, dijo con fuerza.

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