Claves para reforzar el sistema inmune en tiempo de COVID-19

Cocina 07 de agosto de 2020
Sólo con la alimentación no se puede evitar o curar un caso de coronavirus. Pero el consumo inteligente de micronutrientes permite fortalecer nuestro sistema inmune frente a las amenazas externas.

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Argentina es uno de los países con menos consumo de pescado: apenas se alcanzan los cinco kilogramos por persona anualmente, mientras que el promedio mundial supera los 20 kilogramos, cuatro veces más.

Dra. Paola Harwicz (*)

En un contexto en el que la pandemia del COVID-19 sigue más presente que nunca, con el peligro de un crecimiento exponencial de la tasa de afectados, resulta indispensable redoblar los esfuerzos de cuidado social y personal. Lo primero que reacciona frente al virus es nuestra respuesta inmune innata, por lo que debemos contar con un sistema preparado para hacerle frente. Más que nunca, adoptar rutinas de ejercicios, dormir al menos siete horas diarias y, especialmente, una dieta adecuada, suficiente y completa son claves para fortalecer el sistema inmunológico frente a estas amenazas.

El coronavirus no puede reproducirse a menos que ingrese dentro de nuestras células y las use para replicarse, con la capacidad de engañar al sistema inmunitario para no ser detectado. Al tratarse principalmente de un virus respiratorio, la infección puede comenzar en la garganta y continuar por los conductos bronquiales hasta alcanzar los pulmones. Una forma en la que el COVID-19 logra esto es inhibiendo la producción de interferón, una proteína generada por las células de la inmunidad innata cuando nuestro organismo entra en contacto con un virus, para impedir que se introduzca dentro de la célula.

En esta coyuntura, el omega-3, junto a las vitaminas C, D y el zinc tienen una función clave gracias al rol que juegan en las principales funciones del sistema inmune que actúan ante un eventual contagio. A su vez, es importante saber que los riesgos del coronavirus se incrementan por condiciones preexistentes, como patología cardiovascular y cerebrovascular, hipertensión arterial, obesidad o diabetes. Estas condiciones aumentan las posibilidades de  sufrir una evolución más crítica del cuadro, con necesidad de cuidados intensivos.

Para atender esta problemática, entidades como la OMS y UNICEF recomiendan:

● Consumir una variedad de alimentos naturales, priorizando frutas frescas y verduras, así como cereales integrales ricos en fibra como mijo, salvado de avena, salvado de trigo y arroz integral o yamaní, que contribuyen a la buena salud del sistema digestivo y brinda una mayor sensación de saciedad para evitar comer en exceso.

● Moderar el consumo de grasas, prefiriendo el aceite de oliva, soja, girasol o maíz a la hora de cocinar, e incluir los frutos secos, la palta y aceitunas para optimizar el ingreso de omega 9.

● Incorporar al menos dos veces por semana el pescado o mariscos ricos en Omega 3 y limitar el consumo de carnes procesadas.

● Limitar el consumo excesivo de azúcar, ya sea en dulces, galletitas o bebidas como gaseosas y jugos saborizados, optando por frutas naturales no procesadas.

● Moderar la ingesta de sodio, dado que el consumo promedio en nuestro país duplica la cantidad recomendada de tres gramos al día.

● Realizar actividad física regularmente para mejorar la calidad de vida al reducir el riesgo de enfermedades cardiometabólicas y a la vez mejorar la fuerza muscular, flexibilidad y equilibrio.

Pequeños cambios en nuestro estilo de vida pueden generar grandes beneficios en nuestra salud.

Gracias a sus propiedades antivirales, antiinflamatorias y antitrombóticas, la inclusión de ácidos grasos omega-3 en las dietas juega un rol fundamental para potenciar la función inmune, combatir los procesos inflamatorios, y reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular y accidentes cerebrovasculares.

Es importante tener presente que estos nutrientes no pueden ser producidos por el organismo humano y sólo podemos incorporarlos a través del consumo de ciertos alimentos, como el pescado. Por eso es necesario adquirirlo a través de una dieta rica en proteínas como el atún, caballa, salmón, arenque o sardina.

En ese sentido, resulta preocupante que Argentina sea uno de los países con menos consumo de pescado, donde apenas se alcanzan los cinco kilogramos por persona anualmente, mientras que el promedio mundial supera los 20 kilogramos, cuatro veces más, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Sin embargo, una dieta rica en omega-3 también puede ser complementada con suplementos dietarios de venta libre que, a la vez, ayudan a regular el nivel de triglicéridos y mejorar el perfil de lípidos en sangre.

En el contexto sanitario actual, tan grave como imprevisible, la prevención y el cuidado de la salud son prioritarios. Si bien sólo con la alimentación no se puede evitar o curar un caso de coronavirus, el consumo inteligente de micronutrientes como vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales en nuestra dieta diaria permiten fortalecer nuestro sistema inmune frente a las amenazas externas. Hoy más que nunca, debemos velar por una dieta saludable que nos fortalezca y nutra, incorporando hábitos que permitan mejorar nuestra calidad de vida a lo largo del tiempo.

 

(*)  MN 84182

Especialista en cardiología y nutrición.

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